ESTRENO: La guerra silenciosa, Francia

El título original de esta película del francés Stéphane Brizé es En guerra. Y vuelve a un universo que le interesa, con un protagonista que repite, Vincent Lindon.

El del mercado laboral y sus tensiones, aquí con el cierre de una automotriz, perteneciente a un grupo alemán, que había acordado con sus 1.100 empleados un recorte salarial a cambio de mantener sus empleos por cinco años. Roto ese acuerdo, los trabajadores, con el delegado Laurent a la cabeza (Lindon), inician un plan de lucha, a la par de un sinfín de largas reuniones, para intentar que se respete lo acordado y salvar sus puestos de trabajo.

Brizé propone una larga crónica de ese desgaste, esa guerra, más que silenciosa, a los gritos, entre tecnócratas representantes de la empresa, sindicalistas, representantes del ministerio de trabajo, empleados, abogados. Un relato que arranca con frases temibles para cualquiera que pertenezca a un sistema de trabajo en relación de dependencia (“estamos todos en el mismo barco”, “poner el hombro”) y se vuelve farragoso para personajes y espectadores, entre rentabilidad, competitividad, márgenes de ganancia y otros términos que escupen los señores de traje y corbata desde sus carpetas.

El conflicto escala y la lucha, callejera y mediatizada, registra incidentes y violencia en aumento a medida que los meses pasan y la solución no aparece. Los trabajadores no quieren ser la variable de ajuste de los accionistas, se escucha. Pero su propuesta de comprar la fábrica y convertirla en una cooperativa parece encallar. Así como asoman las tensiones dentro del grupo de trabajadores. Y no conviene contar más sobre esta película dura, aunque un poco larga, sin duda estreno destacado de la semana. Dura, y tristemente universal, es la realidad que expone, sobre la inestabilidad del mercado laboral y las historias personales detrás de los números.

Dirección: Stéphane Brizé. Elenco: Vincent Lindon, Mélanie Rover, Jaques Borderie. 113 minuto

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